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martes, 21 de octubre de 2008

Expertos llaman a prevenir caídas en los adultos mayores

En el marco del Día mundial de la osteoporosis, los médicos explican que el desarrollo de ejercicios de fuerza, y control de los factores de riesgo al interior del hogar pueden ayudar a prevenir este problema.
La Tercera.com
20/10/2008 -
Un fuerte llamado a prevenir las caídas en la población adulto mayor realizó la Fundación Chilena de Osteoporosis (Fundop) en el marco de la celebración del día mundial de esta enfermedad, fecha instaurada por la IOF (International Osteoporosis Foundation), que busca que esta patología sea reconocida como una prioridad de salud y asegurar su temprana detección.
Y es que lo que para muchos sólo puede ser un pequeño golpe sin mayores consecuencias, para los pacientes con osteoporosis puede generar graves problemas en materia de fracturas, las que incluso pueden terminar con la muerte del enfermo.
La osteoporosis es una enfermedad crónica que se caracteriza por la pérdida exagerada de masa ósea y por la calidad pobre de los huesos. En los ancianos, las fracturas se producen recurrentemente debido a la fragilidad del esqueleto y al elevado riesgo de sufrir caídas.
Se estima que al menos una tercera parte de las personas de 65 años de edad o mayores sufren recurrentemente una o más caídas, de las cuales, tres de cada cuatro ocurren al interior del hogar.
En cuanto a los factores de riesgo, destacan los problemas de equilibrio, escasa fuerza muscular, inestabilidad, mala visión y peligros dentro y fuera de la casa, entre otros.
Para el presidente de la Fundación Chilena de Osteoporosis, el doctor Roberto Arinoviche, "identificar, modificar y prevenir cualquier riesgo de caída es fundamental. Esto se logra por ejemplo, a través cambios tan pequeños como desarrollar ejercicios de fuerza periódicos, una dieta y estilo de vida saludables, mantener la casa bien iluminada, minimizar los potenciales riesgos al interior del hogar, usar calzado con suela antideslizante y bastón para mantener el equilibrio, entre otras cosas.




CALCIO Y VITAMINA D
En Chile, la osteoporosis no sólo afecta a los más viejos, sino que poco a poco comienza a llegar a generaciones más jóvenes.
Según un estudio realizado por la Fundop entre 2003 y 2005, a través de densitometrías óseas periféricas realizadas a más de 40 mil personas mayores de 20 años, el 40% de los hombres y el 45% de las mujeres mayores de 20 años, ya presenta algún grado de esta enfermedad.
La leche y la vitamina D son herramientas importantes en el control de esta enfermedad. La primera, por ser la principal fuente de calcio, y la segunda porque permite la absorción de calcio a nivel de los intestinos, permitiendo desarrollar huesos más sanos y fuertes.
A pesar de esto, un estudio realizado por el Departamento de Endocrinología de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica y encabezado por el doctor Gilberto González, demostró que en Chile existe carencia de vitamina D. Mientras la prevalencia en las mujeres premenopáusicas es del 13%, en las posmenopáusicas se eleva al 40%.
La mayor fuente de vitamina D proviene de la exposición a la luz solar. Sin embargo, muchos factores interfieren en la cantidad de vitamina D que la piel produce, entre ellos la estación del año o la latitud geográfica.
A medida que las personas envejecen, la piel va perdiendo su capacidad de convertir la luz solar en vitamina D y los riñones van perdiendo la capacidad de convertir la vitamina D en su forma de hormona activa.
Si bien también se puede obtener de algunos alimentos grasos como por ejemplo el bacalao, lo cierto es que los especialistas cada vez más recomiendan el uso de fármacos o suplementos que la contengan, por su comprobado aporte al tratamiento de la osteoporosis y la prevención de fracturas.

Ser adulto mayor en Chile del siglo XXI

Por Marcelo Nicolas de Jesus October 8, 2008 - 8:00 am - Publicado en PARRAL ACTUAL
El Chile de hoy asume el envejecimiento de su población y si bien, un importante número de adultos mayores encuentran en el seno de su núcleo familiar cobijo y resguardo, existen miles que son desplazados, olvidados y postergados
Nuestra Sociedad contemporánea ha ido envejeciendo paulatinamente, el promedio de vida se ha extendido a los 75 años de vida por diversos y particulares motivos. Por una parte, la medicina puede tratar muchas enfermedades que hace algunos años provocaban inexorablemente la muerte, entre ellas, podemos mencionar el cáncer, también así, hemos mejorado la calidad y variedad de nuestra dieta, entre otros factores incidentes. El Chile de hoy asume el envejecimiento de su población y si bien, un importante número de adultos mayores encuentran en el seno de su núcleo familiar cobijo y resguardo, existen miles que son desplazados, olvidados y postergados.
Los adultos mayores han generado espacios para agruparse e interactuar con sus pares. Son numerosos los clubes y centros de la tercera edad que exigen participación en la vida social, cultural, deportiva y recreativa y proponen múltiples acciones de participación ciudadana. Hemos conocido sobre abuelitos graduados en la Universidad, artistas que continúan creando y recreando la obra de arte a muy avanzada edad.
Mi preocupación se concentra en aquellos adultos mayores discriminados, aquellos que entregaron todas sus energías, las ansias de vivir para construir un mejor país, una mejor sociedad, educarnos, protegernos y resguardarnos, pero aquellos hijos, hoy en día hombres y mujeres adultos, no tenemos tiempo para acompañar a las generaciones mayores. Quisiera centrar mi atención en los ancianos olvidados por su familia, abandonados en los hospitales, resguardados en centros de atención especial, aquellos que vagan por las calles sin rumbo definido. Debemos sentarnos a reflexionar, descubrir la sabiduría que sólo regalan los años de experiencia e ir a disfrutar con ellos las historias más sabrosas, los mejores consejos, los secretos acumulados en la historia del pensamiento humano. Es imperativo, en esta sociedad que envejece, aprender a crear, proponer e instaurar un modo de vida en la que los adultos mayores dispongan de un espacio y participación, ofrecerles nuestro respeto y los mejores cuidados.
Aquellos que por buena ventura, aún disfrutamos de adultos mayores en la familia, reconozcamos en ellos un preciado tesoro, cálidos confidentes, pícaros interlocutores, gratos conversadores. Hoy, en vida, disfrutemos su presencia, pues cuando ya no estén en esta tierra, nuestras lágrimas se evaporarán con el viento y de seguro no consolarán la tristeza, pues, sin darnos cuenta, desperdiciamos los más gratos momentos de su compañía.
Finalmente, si nuestros abuelos ya partieron en aquel viaje definitivo que es la muerte, visitemos los Hospitales, los Centros de Atención, Clubes de Adultos Mayores, siempre estará esperándonos un anciano que requiere cariño y signos de afecto.